Tú también importas: Para cuidar, hay que cuidarse. ¿Cuándo fue la última vez que te tomaste un café caliente o te diste una ducha de más de tres minutos? Si al leer te has sentido identificado/a, este post es para ti. Porque seamos realistas: desde que el bebé llegó a casa, tu café siempre está frío, tu ducha dura lo que tarda en sonar el primer llanto y tu vocabulario ha cambiado "cenar fuera" por "dormir del tirón". Queremos que sepas que lo estás haciendo genial, pero también que para cuidar bien, primero tienes que estar bien TÚ. Por eso, hemos preparado un m anual de supervivencia emocional para no perderte entre pañales. 1. Celebra las "Pequeñas Grandes Victorias" 🏆 Los hitos de la maternidad y paternidad no se limitan simplemente a que el bebé empiece a gatear. ¿Has conseguido salir a la calle sin que tengas manchas de leche en el hombro? Victoria. ¿Has almorzado usando ambas manos hoy? ¡Campeón/a! ¡Celebra cada paso! No aguantes hasta que tod...